martes, 9 de junio de 2009

Ensayo sobre la ceguera (IV): serie de Manuel



Ver para creer: tenía una fe ciega en recuperar la visión.

Tal vez la vida sea un destello fugaz de minúscula claridad en la profunda obscuridad del universo.

Para el viejo jugador de ajedrez su ceguera no era ni blanca ni negra, sino ambas. Consiguió conservar en su retina una imagen latente del tablero. En ella situaba las piezas que ya no veía.

Sólo una cosa pide el ciego a su ángel de la guarda: que tenga mucho tacto.

Ilustración: "Parábola de los ciegos" de Pieter Brueghel el Viejo

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